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Así lo ha anunciado durante su novena comparecencia en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, a la que acude todas las semanas para informar sobre las medidas implementadas por el Gobierno para contener la transmisión del virus, así como de los datos actuales de la evolución de la enfermedad.
 
El plan prevé la progresiva reactivación de los programas de donación y trasplante de órganos, retomando los procedimientos electivos (no urgentes), que ya se han puesto en marcha en muchas regiones, y el trasplante de donante vivo. Cada centro lo hace de forma individualizada de acuerdo a su situación epidemiológica, si bien el punto crítico es la existencia de circuitos libres de COVID-19.
 
La continua adaptación de los protocolos a los conocimientos de la enfermedad y la apuesta por la investigación del impacto del nuevo coronavirus en los pacientes trasplantados son otros de los elementos del plan. En este sentido, el ministro de Sanidad ha comentado que, pese a la crisis sanitaria provocada por el nuevo coronavirus, desde el pasado 13 de marzo y hasta el 19 de mayo, se han realizado en España 274 trasplantes de órganos procedentes de 127 donantes, lo que supone una media de 1,9 donantes y 4 trasplantes por día.
 
En total se han efectuado 148 trasplantes renales, 77 hepáticos, 34 cardíacos, 11 pulmonares, tres de páncreas-riñón y uno de hígado-riñón. Además, durante este periodo de tiempo, también se han podido trasplantar cinco pacientes renales hiperinmunizados, gracias al programa PATHI.
 
En las últimas cuatro semanas, la mejoría se ha demostrado con la expansión de criterios a la hora del trasplante e, incluso, se ha realizado el primer trasplante renal de donante vivo, programa que había permanecido inactivo durante la crisis, puesto que son intervenciones programadas que, en general, pueden postergarse.
 
"En los momentos más críticos de la crisis sanitaria se ha priorizado a los pacientes en situación clínica muy grave para que los que el trasplante no puede esperar, lo que se denomina 'urgencia cero', así como los pacientes difíciles de trasplantar por sus características inmunológicas o de otro tipo", ha explicado el ministro.
 
Así, Illa ha informado de que de todos los trasplantes realizados 25 han sido infantiles y 30 de los pacientes se encontraban en 'urgencia cero' en las últimas 9 semanas. "Si bien el número de trasplantes durante la crisis sanitaria se ha reducido en comparación con la actividad habitual en el Sistema Nacional de Salud, cada uno de los trasplantes sanitario se ha hecho en condiciones de extraordinaria complejidad", ha enfatizado.
 
Dicho esto, Illa ha reconocido el trabajo de los profesionales sanitarios que han hecho posible los trasplantes, al tiempo que ha agradecido la "enorme generosidad" de la ciudadanía española que, a pesar de las circunstancias, ha mostrado una actitud "muy favorable" a la donación.
 
En lo que respecta a la actividad de trasplantes de progenitores hematopoyéticos (médula ósea y sangre periférica), desde marzo hasta el 15 de mayo se han realizado 41 trasplantes de donantes no familiares, mientras que en el mismo periodo del año anterior fueron 99.
 
Es importante destacar que, a lo largo de mayo, quedan pendientes de utilizar para trasplante productos que están criopreservados y que se han enviado durante los últimos dos meses.
 
En cuanto a las donaciones efectuadas en nuestro país, los datos de la ONT- Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO) también confirman un total de 30 procedentes de donante no emparentado entre el 1 de marzo y el 15 de mayo, frente a las 44 donaciones del mismo periodo de 2019.
 
Los operativos internacionales de traslado de progenitores hematopoyéticos cuentan con la colaboración de la Guardia Civil y REDMO para garantizar que, pese a las restricciones logísticas derivadas de la crisis sanitaria, estos progenitores puedan llegar a su destino para la realización de un trasplante. Entre el 16 de marzo y el 15 de mayo, en España se han recibido 39 productos y se han enviado nueve fuera de nuestras fronteras.
 
Por otra parte, el ministro de Sanidad ha destacado la necesidad de que se siga tratando la infección por el nuevo coronavirus mientras se va recuperando la atención sanitaria del resto de problemas de salud, los cuales ha reconocido que se han visto "relegados" durante la fase aguda de la crisis por la "reorganización urgente del sistema".
 
"Todas las administraciones e instituciones sanitarias estamos trabajando para ir reintroduciendo progresivamente la actividad sanitaria habitual de forma segura.
Esto requiere organizar bien los circuitos, escalonar la actividad y establecer protocolos que garanticen la máxima seguridad para los pacientes y para los profesionales sanitarios", ha argumentado.
 
Así, por ejemplo, ha destacado la importancia de reintroducir de forma escalonada la cirugía programada ya que el retraso de una cirugía puede condicionar el pronóstico de algunas enfermedades.
 
Precisamente por ello, Illa ha comentado que el Ministerio ha coordinado un grupo de trabajo técnico compuesto por expertos de varias sociedades científicas y profesionales, que ha elaborado unas recomendaciones técnicas para guiar a los hospitales en el desarrollo de sus protocolos con las "máximas condiciones de seguridad", tanto para los pacientes como para profesionales.
 
Estas recomendaciones se han publicado en un documento técnico que recoge, entre otras cosas, la necesidad de crear circuitos NO-COVID-19, recomendaciones para reducir las consultas presenciales y restringir el número de visitantes, o cómo evaluar que los pacientes que no tienen infección activa justo antes de la cirugía.